Artrosis de rodilla grado 2: qué significa en tu radiografía
Tu radiografía dice «gonartrosis grado 2» y no sabes si es poco o mucho. Te explicamos qué ve el radiólogo, por qué no es una sentencia y qué puedes hacer desde hoy para que tu rodilla siga funcionando.
Dra. María García · Traumatóloga · Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología
Revisado médicamente por Equipo de traumatología de Trauma Clinic el 29 de octubre de 2026 · Actualizado el · 12 min de lectura

Índice de contenidos
- ¿Qué significa artrosis de rodilla grado 2 en una radiografía?
- ¿Es grave tener artrosis de rodilla grado 2?
- Los cinco grados de la escala de Kellgren y Lawrence
- ¿Por qué me duele tanto si la radiografía dice que es leve?
- ¿Va a empeorar mi artrosis y acabaré con una prótesis?
- ¿Qué tratamiento funciona en la artrosis de rodilla grado 2?
- ¿Puedo seguir haciendo deporte o caminar con artrosis grado 2?
- ¿Necesito una resonancia si ya tengo la radiografía?
- ¿Cuándo debes acudir al especialista?
- Resumen
- Preguntas frecuentes
Respuesta rápida
La artrosis de rodilla grado 2 es un desgaste leve en la escala de Kellgren y Lawrence. En la radiografía aparecen osteofitos claros (pequeños picos de hueso) y, como mucho, un ligero estrechamiento del espacio entre los huesos. No significa que vayas a necesitar una prótesis. Con ejercicio, control del peso y seguimiento, la mayoría de personas puede mantener una vida activa durante años.
Puntos clave
- El grado 2 es el primer escalón en el que la artrosis se considera definida, y sigue siendo una artrosis leve.
- El dolor no depende solo del grado: dos rodillas con la misma radiografía pueden comportarse de forma muy distinta.
- El ejercicio terapéutico y el control del peso son el tratamiento con más respaldo científico.
- La artroscopia para «limpiar» la rodilla no está indicada en la artrosis.
- Una rodilla caliente, bloqueada o muy hinchada requiere valoración presencial.
Pilar (no es su nombre real) tenía 58 años cuando llegó a la consulta con una radiografía en la mano y una frase subrayada en rojo: «gonartrosis grado 2», es decir, artrosis de rodilla grado 2. Llevaba unos meses con molestias en la rodilla derecha al bajar escaleras. Alguien de su entorno le había dicho que aquello era «el principio de la prótesis», y había pasado la semana buscando en internet. Cada página la asustaba un poco más. Lo primero que hicimos fue leer la radiografía con calma, línea a línea, y lo que encontramos fue bastante menos dramático de lo que ella imaginaba. Si tienes un informe parecido, merece la pena hacer ese mismo recorrido.
¿Qué significa artrosis de rodilla grado 2 en una radiografía?
Significa que la articulación tiene un desgaste leve pero ya visible. El radiólogo ve osteofitos bien definidos y, como mucho, un estrechamiento dudoso del espacio articular. Es la descripción del segundo escalón de la escala de Kellgren y Lawrence, publicada en 1957. Casi setenta años después, sigue siendo la forma más usada de graduar la artrosis en una radiografía (Kellgren y Lawrence, 1957).
Para entender la frase conviene saber qué se está mirando. El cartílago no se ve en una radiografía, porque los rayos X lo atraviesan sin dejar huella. Lo que sí se ve es el hueco que deja entre el fémur y la tibia, el llamado espacio articular o interlínea. Cuando el cartílago se adelgaza, ese hueco se estrecha, y el informe lo describe como pinzamiento. Los osteofitos son pequeños picos de hueso que crecen en los bordes de la articulación. Son la forma que tiene la rodilla de repartir mejor la carga cuando el cartílago empieza a perder grosor.
En el caso de Pilar, los osteofitos estaban en el lado interno de la rodilla. Es el compartimento que más peso soporta al caminar y donde la artrosis suele empezar. El espacio articular, en cambio, estaba prácticamente conservado. Por eso el informe decía grado 2 y no grado 3: había signos de desgaste, pero el «colchón» entre los huesos seguía en su sitio.
El informe también puede usar sinónimos. Gonartrosis es simplemente la palabra técnica para la artrosis de rodilla. Artrosis femorotibial interna o medial indica en qué parte de la rodilla está. Si el informe habla de artrosis femoropatelar, se refiere a la articulación entre la rótula y el fémur, un terreno muy parecido al de la condromalacia rotuliana.
¿Es grave tener artrosis de rodilla grado 2?
No: el grado 2 es una artrosis leve y está lejos de las fases en las que se plantea una prótesis. La escala tiene cinco escalones, del 0 al 4. El grado 2 es el primero en el que el diagnóstico de artrosis se considera claro. En el grado 1, los cambios son tan sutiles que muchas personas con esa rodilla nunca tienen ningún problema.
Ponerlo en contexto también ayuda. El estudio EPISER2016, de la Sociedad Española de Reumatología, estimó que el 13,8 % de los adultos en España tiene artrosis de rodilla con síntomas (Blanco et al., 2021). Es un problema muy frecuente, y la gran mayoría de quienes lo tienen convive con él sin pasar por un quirófano.
Los cinco grados de la escala de Kellgren y Lawrence
| Grado | Qué ve el radiólogo | Qué suele significar para ti |
|---|---|---|
| 0 | Rodilla sin signos de artrosis | Normal |
| 1 | Posible osteofito pequeño, estrechamiento dudoso | Cambios mínimos, a menudo propios de la edad |
| 2 | Osteofitos claros, posible estrechamiento leve | Artrosis leve; el tratamiento es conservador |
| 3 | Varios osteofitos, estrechamiento claro, algo de esclerosis | Artrosis moderada; sigue habiendo margen sin cirugía |
| 4 | Osteofitos grandes, espacio casi desaparecido, deformidad | Artrosis avanzada; puede valorarse cirugía si los síntomas lo justifican |
Adaptado de [Kohn et al., 2016](https://doi.org/10.1007/s11999-016-4732-4).
La esclerosis subcondral, que aparece en los grados más altos, significa que el hueso situado bajo el cartílago se ha vuelto más denso. Se ve más blanco en la radiografía porque está soportando más carga de la que le corresponde.
Hay un matiz que casi nunca se explica. La lectura de una radiografía tiene una parte de interpretación, y no es raro que el mismo estudio se clasifique como grado 2 en un informe y como grado 3 en otro. Ocurre sobre todo si la radiografía no se hizo de pie. Por eso tiene más valor fijarse en cómo evoluciona la rodilla que en el número en sí.
¿Por qué me duele tanto si la radiografía dice que es leve?
Porque el dolor y la imagen no siempre van de la mano: la radiografía mide la forma de los huesos, no cuánto molesta la rodilla. Una revisión que reunió estudios de población lo ilustra bien. Entre las personas con artrosis visible en la radiografía, la proporción que tenía dolor variaba entre el 15 y el 81 %. Los autores concluían que la radiografía no debe interpretarse aislada del paciente (Bedson y Croft, 2008).
En la consulta se ve continuamente en las dos direcciones. Hay rodillas que en la radiografía parecen muy castigadas y que caminan kilómetros sin quejarse. Hay otras, como la de Pilar, con un grado 2 que duele bastante en determinados momentos. Cuando eso ocurre, toca buscar qué más está pasando dentro de la rodilla.
Hay tres causas habituales de que una artrosis leve duela más de lo esperado:
- Inflamación de la membrana que recubre la articulación. Produce líquido y una sensación de rodilla hinchada y rígida, que se explica en el artículo sobre el derrame articular en la rodilla.
- Un menisco degenerado o roto. Es muy frecuente a partir de los 50 años y suele convivir con la artrosis. Si es tu caso, aquí se explica cuándo operar una rotura de menisco y cuándo no.
- El edema óseo. Es una sobrecarga del hueso que solo se ve en la resonancia y que se explica en el artículo sobre el edema óseo en la rodilla.
A todo ello se suma algo que pesa mucho y que la radiografía no recoge: la fuerza de los músculos que protegen la rodilla. En el caso de Pilar, la exploración mostró un cuádriceps claramente más débil en la pierna derecha. Probablemente se debía a los meses que llevaba protegiéndose y moviéndose menos. Ahí había mucho margen de mejora, y fue por donde empezamos.
¿Va a empeorar mi artrosis y acabaré con una prótesis?
No necesariamente: la artrosis grado 2 puede mantenerse estable durante muchos años, y tenerla no te pone en una cola hacia el quirófano. La artrosis no avanza como un reloj a velocidad fija. Suele hacerlo a brotes, con temporadas en las que la rodilla molesta más y otras en las que casi se olvida. Su evolución depende mucho de factores que sí se pueden modificar.
Los que más influyen son el peso corporal, la fuerza muscular, el tipo de carga que recibe la rodilla en el día a día y la alineación de la pierna. Algunos factores no se pueden cambiar, como la edad, la genética o una lesión de menisco antigua. Otros sí, y esa es la parte esperanzadora, porque cada uno es una palanca sobre la que actuar.
Sobre el peso hay un dato que suele sorprender. En un ensayo con personas con sobrepeso y artrosis de rodilla, cada kilo perdido se tradujo en unos cuatro kilos menos de carga sobre la rodilla en cada paso (Messier et al., 2005). Si piensas en los miles de pasos que das al día, se entiende por qué perder unos pocos kilos se nota tanto.
La prótesis de rodilla existe y da buenos resultados, pero se reserva para artrosis avanzadas, normalmente de grado 3 o 4. Se plantea cuando el dolor limita la vida diaria y no ha mejorado con un tratamiento conservador bien hecho. Con un grado 2, plantearla es casi siempre prematuro.
¿Qué tratamiento funciona en la artrosis de rodilla grado 2?
El tratamiento con más respaldo es el más sencillo de enunciar: información, ejercicio terapéutico y control del peso. Las guías de la Osteoarthritis Research Society International (OARSI), una de las sociedades científicas de referencia en artrosis, consideran estos pilares el tratamiento central de la artrosis de rodilla (Bannuru et al., 2019).
El ejercicio merece una explicación aparte, porque mucha gente lo vive como un consejo genérico. Una revisión Cochrane con 44 ensayos encontró que el ejercicio terapéutico reducía el dolor de rodilla en unos 12 puntos sobre 100. Es un efecto comparable al de los antiinflamatorios (Fransen et al., 2015). No se trata de caminar un poco más, sino de seguir un programa de fortalecimiento progresivo, idealmente guiado al principio por un fisioterapeuta.
Con Pilar organizamos el tratamiento por etapas, que es como suele plantearse en la consulta:
- Entender qué tiene y qué no tiene: una artrosis leve, no una rodilla «rota» ni una prótesis anunciada.
- Empezar un programa de fortalecimiento de cuádriceps y glúteos dos o tres veces por semana, aumentando la carga según la tolerancia.
- Mantener la actividad aeróbica de bajo impacto (caminar, bicicleta o natación) en lugar de dejar de moverse.
- Ajustar el peso si hay sobrepeso, con objetivos realistas que se puedan sostener.
- Usar analgésicos o antiinflamatorios en gel durante los brotes, siempre con indicación médica.
- Valorar con el especialista otras opciones, como las infiltraciones, si los brotes persisten a pesar de todo lo anterior.
Las infiltraciones son una herramienta que el traumatólogo puede considerar en momentos concretos y según cada caso. Pueden hacerse con corticoide, con ácido hialurónico o con plasma rico en plaquetas, entre otras opciones. Lo que sí está bien establecido es lo que no conviene hacer: la artroscopia para «limpiar» una rodilla con artrosis no está indicada. Una guía clínica publicada en el BMJ recomienda de forma firme no realizarla en la rodilla degenerativa (Siemieniuk et al., 2017).
A los tres meses, Pilar bajaba las escaleras sin agarrarse a la barandilla. La radiografía, por supuesto, seguía siendo la misma. Lo que había cambiado era la musculatura que sostenía la rodilla.
¿Puedo seguir haciendo deporte o caminar con artrosis grado 2?
Sí, y en general es lo recomendable: el cartílago se nutre con el movimiento, y la rodilla que más sufre es la que deja de moverse. El reposo prolongado debilita la musculatura y suele empeorar el dolor a medio plazo.
Lo que cambia es cómo dosificar la carga. Caminar, nadar, montar en bicicleta o usar la elíptica son actividades muy bien toleradas. Correr, jugar al pádel o practicar deportes con saltos no están prohibidos, pero conviene ajustar el volumen y observar cómo responde la rodilla. Una molestia leve que desaparece en 24 horas es aceptable. Un dolor que empeora al día siguiente o una rodilla que se hincha indican que la dosis ha sido excesiva.
Pilar, por ejemplo, era aficionada a las rutas de montaña. No le aconsejamos dejarlas. Le propusimos usar bastones en las bajadas, elegir recorridos más cortos durante los primeros meses y llegar a ellos con la musculatura más preparada. Ese mismo verano volvió a hacerlas.
¿Necesito una resonancia si ya tengo la radiografía?
En la mayoría de los casos no: la radiografía hecha de pie, en carga, es la prueba de elección para diagnosticar y seguir la artrosis de rodilla. La resonancia aporta poco cuando el cuadro es típico. Además, casi siempre encuentra hallazgos, como meniscos degenerados, pequeños quistes o edema, que son frecuentes en una rodilla de más de 50 años y no siempre explican el dolor.
Tiene sentido pedirla cuando la evolución no encaja: un dolor muy intenso con una radiografía casi normal, bloqueos reales, un derrame que se repite o la sospecha de otra lesión. Si ya tienes una y el informe te ha llenado de términos desconocidos, te será útil la guía para leer el informe de tu resonancia sin asustarte.
¿Cuándo debes acudir al especialista?
Debes acudir de forma presencial si aparece cualquiera de estos signos, porque no son propios de una artrosis leve y requieren exploración:
- Rodilla caliente, roja e hinchada, sobre todo si hay fiebre o malestar general.
- Bloqueo real: la rodilla se queda trabada y no puedes estirarla del todo.
- Imposibilidad de apoyar el pie o de caminar tras una torcedura o un golpe.
- Hinchazón importante que aparece en pocas horas o que se repite.
- Dolor nocturno intenso que no cede con el reposo.
- Deformidad de la pierna que aumenta en poco tiempo, o pérdida de peso sin explicación.
Fuera de estas situaciones, una artrosis grado 2 se puede valorar sin prisas. La consulta con un traumatólogo sirve sobre todo para entender bien el diagnóstico y planificar el tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿La artrosis de rodilla grado 2 se puede curar?
El desgaste del cartílago no se revierte, pero eso no significa que los síntomas tengan que quedarse. Con ejercicio, control del peso y un buen manejo de los brotes, muchas personas con grado 2 pasan largas temporadas sin dolor y mantienen su actividad. El objetivo es una rodilla funcional, no una radiografía distinta.
¿Qué diferencia hay entre artrosis grado 2 y grado 3?
En el grado 2 hay osteofitos claros, pero el espacio entre los huesos está conservado o apenas reducido. En el grado 3 ese espacio ya está claramente estrechado, hay más osteofitos y aparece esclerosis del hueso. El grado 3 es una artrosis moderada, y tampoco implica cirugía de forma automática.
¿Qué ejercicios son buenos para la artrosis de rodilla grado 2?
Los más útiles fortalecen el cuádriceps, los isquiotibiales y el glúteo. Por ejemplo, extensiones de rodilla sentado, sentadillas parciales hacia una silla, subir un escalón y puentes de glúteo. Conviene combinarlos con actividad aeróbica suave y, a ser posible, empezar guiado por un fisioterapeuta.
¿Es malo subir y bajar escaleras con artrosis de rodilla?
No es malo, aunque suele ser lo primero que molesta, sobre todo al bajar. Evitar las escaleras por completo debilita la pierna. Mientras ganas fuerza, usa la barandilla, sube con la pierna sana primero y baja con la afectada. Cuando el cuádriceps mejora, la molestia suele disminuir.
¿Sirve de algo una rodillera?
Una rodillera elástica puede dar sensación de estabilidad y alivio durante los brotes o en caminatas largas, y no hay inconveniente en usarla. Lo que no conviene es que sustituya al ejercicio, porque la mejor protección es un cuádriceps fuerte. Las ortesis de descarga se reservan para artrosis más avanzadas.
¿Tengo que dejar de correr si tengo artrosis grado 2?
No necesariamente. Si corres desde hace años y la rodilla lo tolera, puedes continuar ajustando el volumen, la superficie y el calzado. La señal para frenar es un dolor que empeora al día siguiente o una rodilla que se hincha. Si empiezas ahora, progresa despacio y fortalece antes.
Resumen
La artrosis de rodilla grado 2 es una artrosis leve: hay osteofitos, el espacio articular está conservado y queda mucho margen para cuidar la rodilla sin cirugía. El número del informe orienta, pero no decide por sí solo cómo estará tu rodilla dentro de cinco años. Eso depende en buena medida de la fuerza, del peso y de cómo dosifiques la actividad, que es justo lo que le permitió a Pilar volver a la montaña.
Si tienes una radiografía con esta frase y quieres que un traumatólogo la revise contigo, puedes enviarla a través de la consulta online y recibirás una respuesta por escrito en menos de 24 horas. En la sección de rodilla encontrarás más artículos sobre esta articulación.
Contenido informativo: no sustituye a una valoración médica.
Sobre el autor
Dra. María García
Traumatóloga · Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología
Revisado médicamente por Equipo de traumatología de Trauma Clinic.
Fuentes
- Kellgren JH, Lawrence JS. Radiological assessment of osteo-arthrosis. Ann Rheum Dis. 1957;16(4):494-502.
- Kohn MD, Sassoon AA, Fernando ND. Classifications in brief: Kellgren-Lawrence classification of osteoarthritis. Clin Orthop Relat Res. 2016;474(8):1886-93.
- Blanco FJ, et al. Prevalence of symptomatic osteoarthritis in Spain: EPISER2016 study. Reumatol Clin (Engl Ed). 2021;17(8):461-470.
- Bedson J, Croft PR. The discordance between clinical and radiographic knee osteoarthritis: a systematic search and summary of the literature. BMC Musculoskelet Disord. 2008;9:116.
- Messier SP, et al. Weight loss reduces knee-joint loads in overweight and obese older adults with knee osteoarthritis. Arthritis Rheum. 2005;52(7):2026-32.
- Bannuru RR, et al. OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis. Osteoarthritis Cartilage. 2019;27(11):1578-1589.
- Fransen M, et al. Exercise for osteoarthritis of the knee. Cochrane Database Syst Rev. 2015;1:CD004376.
- Siemieniuk RAC, et al. Arthroscopic surgery for degenerative knee arthritis and meniscal tears: a clinical practice guideline. BMJ. 2017;357:j1982.
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